martes, 25 de enero de 2011

Opinión sobre el acto de coronación de reinas y damas.


Petición expresa del propio presentador del acto de coronación de reinas y damas de las Paces 2011 fue que pronunciase mi opinión acerca de dicho acto en este mi blog. Como le voy a hacer caso a esa petición, también le haré caso a la segunda: que la opinión sea totalmente sincera.
No es por sentirnos el ombligo del mundo, pero a lo mejor la que “armamos” María José y yo por el modo de elección de presentadores quizás pudo crear un sentimiento de la responsabilidad mayor en los elegidos. A lo mejor no, y fue simplemente su afán de superación. Fuera como fuere, el caso es que ya se sabía de antemano que el acto prometía lo que tanto yo he respaldado, algo “nuevo”. Y sin rencores y por motivos familiares más bien, acudí a verlo.
Como una verdad a medias en una mentira, me veo obligado a reconocer que no lo vi entero. Y no es porque no pudiese, sino porque me estaba aburriendo demasiado.
Aunque intentar innovar es un paso, no lo es todo, y a mi aquello me pareció una “audio visualización” de lo que hasta ahora ya habíamos visto. Me explico: la historia de las Paces, que tantas veces hemos escuchado y que a mi personalmente ya me cansa, me da igual que sea narrada por el presentador en directo o que la cuente una voz en off con un video de imágenes del pueblo.
La idea de una grabación de una entrevista previa a las damas y reinas en sus respectivas casas (algo que si que es inédito) no me terminaba de convencer pero al final fue resultona y quedó bien. Sin embargo, la poca naturalidad de estas al responder dejó a la luz la preparación previa de las respuestas y es que, los presentadores ya se las habían dado, algo que no me gusta. Además, la originalidad de las preguntas así como la repetición de una misma respuesta por parte de varias de las damas cuando estas estaban preparadas de antemano, a mí personalmente me dejó mucho que desear.
Otro de los videos, con entrevistas a varias personas con distintas funciones en el transcurso de las fiestas me pareció algo frío, largo, carente de interés y que tampoco proporcionó nada diferente o que no supiésemos ya. Esto, sumado a partes del guión que no aportaban apenas nada ni alteraban el desarrollo del acto, hizo que se hiciese bastante largo.
Con todo esto quiero decir, que a pesar de mi defensa por la autenticidad de cada uno de los actos (este creo que ha tenido mayor grado de exclusividad que anteriores) también he de señalar que no todo cambio es a mejor y que no todos los cambios a mejor llevan a que algo llegue a ser bueno. Aunque no de manera contundente, opino que el cambio ha sido a mejor pero pienso que le ha faltado bastante para considerarlo bueno del todo. Aún así, agradezco que los presentadores hayan abierto la veda del esfuerzo por conseguir un acto de mayor envergadura, del intento de renovación de la tradición y de su adaptación a los tiempos que corren y espero que en próximos años y que futuros presentadores, tomen esta organización como suelo e intenten crear su techo.

viernes, 21 de enero de 2011

miércoles, 12 de enero de 2011

Austeridad

En este pueblo, el mayor consuelo que queda una vez que terminan las navidades, es que ya están cerca las Paces. Se insinúa la hoguera, se imagina el olor a pólvora. Una fiesta con tradición e historia pero que queremos que cada año sea única.
El otro día, leyendo un evento en el que se pedía voluntarios para recaudar dinero por las casas con el fin de destinarlo a la financiación de la Operación 2000 pensé en como estas fiesta en honor a la Virgen de la Paz pueden mover a más gente y más dinero que una causa solidaria por ejemplo (vaya teoría “impopulista” acabo de soltar). Nos gusta que las Paces posean la brillantez que merecen, sin embargo, no es una temporada “para tirar muchos cohetes” (nunca mejor dicho) prácticamente en ningún lugar del mundo y tampoco lo es en Villarta, un pueblo en el que a principios de 2010 había una deuda de 1.070.000 euros (dudo que haya descendido, pero he de decir que lo desconozco) y cuya tasa de paro ha aumentado un 26,7% más o menos en este último año (situándose el paro alrededor de un 12,5% del total de la población activa).
Y es que nuestras fiestas, las que llevamos incrustadas en la piel desde que nacemos, nos tiran mucho y es obvio todo el rédito electoral que puede llegar a tener una buena organización de ellas. Confiaré en la responsabilidad del actual equipo de gobierno y esperaré que la sombra de las elecciones de mayo, que están a la vuelta de la esquina, no lleve a un despilfarro en una época de crisis como la que estamos atravesando y que sean unas Paces que por mucho que nos duela se ajusten al plan de austeridad que debería de llevar acabo nuestro ayuntamiento en este año en el que acabamos de entrar.
Espero que la comisión de festejos sea capaz de superarse este año, de hacer más, pero siempre con lo menos posible. Es cuestión de COMPETENCIA.